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Uno más, por Azul Etcheverry Aranda

  • Foto del escritor: La Noticia al Punto
    La Noticia al Punto
  • hace 10 horas
  • 2 Min. de lectura

En años recientes, Latinoamérica se ha visto envuelta en una crisis política en donde se han destituido presidentes tanto de izquierda como de derecha; uno de los países que ha cambiado más presidentes en corto tiempo es Perú. 

 

La corrupción es uno de los peores males a los que nos enfrentamos como sociedad, pues con los desvíos de recursos o aceptar dinero a cambio de favores afecta el desarrollo de los países.

 

De acuerdo a la organización no gubernamental Transparencia Internacional, los Gobiernos de América Latina han retrocedido respecto a la percepción de la corrupción, siendo que solo algunos países han avanzado en la lucha contra la corrupción. 

 

Perú es un caso particular porque tiene una democracia bastante frágil, puesto que pueden destituir a sus mandatarios por medio de la decisión de un juez o porque el congreso así lo vota. 

 

Durante la semana se dio a conocer que el ahora expresidente, José Jerí, fue destituido por el congreso a tan solo cuatro meses de haberlo ratificado como presidente de su país. De acuerdo con las investigaciones, se le acusa de actos de corrupción. 

 

El exmandatario había intentado demostrar su liderazgo cuando anunció sus intenciones de invadir la embajada de México en Perú para arrestar a Betssy Chávez, excolaboradora de Pedro Castillo y quien ha recibido el estatus de asilada política por parte de nuestro país. 

 

Desde el año 2016, Perú ha tenido 7 presidentes; todos han sido destituidos por presuntos actos de corrupción. Esto ha provocado una inestabilidad política y económica porque no se tiene un proyecto de nación estable. Cada uno de los gobiernos busca imponer su agenda. 

 

El nuevo presidente del país sudamericano, José María Balcázar, es un político de izquierda, que de acuerdo con varios medios, tiene varias investigaciones de corrupción y de tráfico de influencias. Con estas acusaciones, ¿podrá terminar su mandato o también será destituido?

 

Con cada destitución y por la búsqueda del poder en el país andino, la población es la que más sufre de las consecuencias, pues la economía está estancada, no se tiene un proyecto que seguir y además hay afectaciones en los servicios de salud. 

 

Mientras no haya una estabilidad económica y política en el país, la corrupción y el crimen seguirán afectando al desarrollo y crecimiento de Perú. Son 10 años sin un proyecto de nación sólido; ¿será este el inicio del equilibrio que necesita el país salir adelante o volverá a ser interrumpido por el congreso? Lo veremos en los próximos meses.


 
 
 

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