Trump inaugura prisión migratoria “Alcatraz Caimán” en los Everglades en medio de protestas por derechos humanos y daño ambiental

En medio de fuertes protestas por parte de grupos ecologistas y defensores de los derechos humanos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inauguró este martes un nuevo centro de detención para migrantes, bautizado como Alcatraz Caimán, en el corazón de los Everglades, Florida. La instalación, diseñada para albergar hasta 5 mil personas, es parte del endurecido plan migratorio impulsado por su administración rumbo a las elecciones de noviembre.

Acompañado por el gobernador de Florida, Ron DeSantis, y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, Trump recorrió las instalaciones levantadas sobre una antigua pista de aterrizaje, rodeada por más de 80 kilómetros de pantanos infestados de caimanes y serpientes. Durante el recorrido, el mandatario no ocultó su entusiasmo por replicar este modelo en otros estados.
“Bueno, creo que me gustaría verlas en muchos estados. De verdad, en muchos estados… y, bueno, en algún momento, podrían transformarse en un sistema”, declaró Trump.
La obra, que costó más de 450 millones de dólares, comenzó a recibir a sus primeros detenidos esta semana. Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), su objetivo es incrementar la capacidad de detención de migrantes indocumentados, como parte de las redadas y deportaciones masivas promovidas por el presidente.
Sin embargo, el proyecto ha encendido alarmas. Los grupos Amigos de los Everglades y el Centro para la Diversidad Biológica interpusieron una demanda ante la Corte de Distrito de Washington para exigir el cierre del centro, argumentando que no se realizó la revisión ambiental obligatoria por ley federal.
“Este enorme centro de detención arruinará uno de los ecosistemas más emblemáticos del mundo”, advirtió Elise Bennett, abogada ambientalista. “Este ataque imprudente a los Everglades, el alma de Florida, corre el riesgo de contaminar aguas sensibles y convertir a más panteras de Florida en animales atropellados”.
Además del daño ambiental, organizaciones de derechos civiles denunciaron condiciones inhumanas y la falta de supervisión judicial independiente. En respuesta, el gobernador DeSantis anunció que miembros de la Guardia Nacional de Florida, en calidad de fiscales generales, asumirán funciones como jueces migratorios para agilizar procesos de deportación.
Trump, por su parte, recurrió al sarcasmo al referirse a los peligros naturales que rodean el centro:
“Les vamos a enseñar a huir de un caimán si escapan de la cárcel. No corran en línea recta, corran en zig zag… tus posibilidades aumentan alrededor de un 1%”, bromeó antes de abordar el Air Force One.
A pesar del tono, la apertura de Alcatraz Caimán ha desatado una nueva ola de críticas contra las políticas migratorias de Trump, avivando el debate sobre los límites entre seguridad nacional, derechos humanos y protección ambiental.
Por Amanda Pérez




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