SE REGISTRA NERE BAEZA EN BÚSQUEDA DE LA DIPUTACIÓN FEDERAL

Del bullicio del Mercado Hidalgo a la defensa de quienes llegan desprotegidos ante la justicia, la abogada busca ser candidata de Morena por el Distrito 13 y llevar a la representación federal una historia nacida entre familias trabajadoras.
Nere Baeza se registró en búsqueda de la candidatura de Morena a la diputación federal por el Distrito 13, integrado por Valle de Santiago, Abasolo, Pénjamo, Huanímaro y Pueblo Nuevo. A sus 41 años, la abogada postulante y síndica suplente da este paso con una convicción arraigada en su ejercicio profesional: una persona sin dinero también merece una defensa, una voz y una oportunidad de hacer valer sus derechos.
Detrás de su aspiración hay una historia que comenzó mucho antes de cualquier registro político. Tiene el ruido de un mercado, la alegría de una niña corriendo entre puestos y el esfuerzo de unos padres que trabajaron para abrirle camino. También tiene las preguntas que aparecen al ejercer el Derecho y descubrir cuánto pesa la pobreza cuando alguien necesita justicia.
UNA INFANCIA CON EL CORAZÓN ENTRE LOS PUESTOS
Nere creció y jugó entre los pasillos del Mercado Hidalgo de su querido pueblo. Allí compartió las carreras y el juego de congelados con hijos de comerciantes, en ese pequeño universo donde la infancia encuentra aventuras mientras los adultos sostienen la vida a fuerza de trabajo. Sus recuerdos conservan esa cercanía: conoció a las familias por sus rostros, por sus jornadas y por la convivencia de todos los días.
En casa recibió una enseñanza que todavía reconoce como guía: respetar al prójimo, tener fe y compartir parte de lo que se recibe. Sus padres, trabajadores de clase media, la apoyaron para convertirse en abogada. En ese esfuerzo familiar encontró una responsabilidad que ha procurado llevar consigo: responder a la confianza y mirar con atención a quien necesita ayuda.
Cursó primaria y secundaria en el Colegio América y continuó sus estudios en la Prepa Valle. Mientras crecía, también aprendió a probar su fuerza. El karate llegó por gusto propio; la gimnasia, por impulso de su madre. Su carácter intrépido la ayudó a destacar en el salto de caballo, donde cada intento pedía decisión y cada aterrizaje enseñaba a recuperar el equilibrio.
DEFENDER A QUIEN LLEGA SOLO ANTE LA JUSTICIA
La abogacía le dio rumbo a su sentido de lucha. Nere Baeza orientó su trabajo hacia la defensa de personas acusadas que carecen de recursos y posibilidades para defenderse. Es un terreno donde los expedientes contienen vidas enteras y donde una familia puede depositar su última esperanza en alguien dispuesto a escucharla.
Su motivación nace de una realidad que conoce desde la profesión: los derechos escritos necesitan encontrar una puerta abierta. Quien desconoce los procedimientos, no puede pagar una defensa o llega sin orientación enfrenta obstáculos que la sola existencia de una ley no resuelve. Allí ha encontrado una causa para su trabajo.
Para ella, defender exige estudiar, acompañar y asumir con seriedad la confianza recibida. Su propósito de ayudar a demostrar la inocencia de quien no sabe o no puede defenderse recoge aquella enseñanza de sus padres: ser justa y tener empatía. Una herencia que se vuelve concreta cuando alguien llega con miedo y necesita que otra persona se haga cargo de su defensa.
Esa sensibilidad también ha acompañado sus actividades altruistas y sociales. En su manera de entender el servicio, la solidaridad empieza cerca: al ceder el paso, al reconocer una dificultad ajena, al compartir lo disponible. Después alcanza la profesión, donde ayudar requiere preparación y responsabilidad.
CINCO MUNICIPIOS EN EL HORIZONTE
Su vida ha conservado el movimiento. Practicó artes marciales mixtas, montó a caballo y perteneció a la escaramuza. Más adelante encontró en el ciclismo de montaña una actividad que mantiene hasta hoy, entre caminos que exigen resistencia y paisajes que le permiten volver al contacto con la naturaleza.
Ahora busca avanzar hacia la candidatura de Morena por el Distrito 13. Valle de Santiago, Abasolo, Pénjamo, Huanímaro y Pueblo Nuevo forman el territorio de esa aspiración: cinco municipios donde la representación federal necesita escuchar las preocupaciones de las familias y conocer las circunstancias de sus comunidades.
Nere Baeza llega a esta búsqueda con su experiencia jurídica y una historia de cercanía con la gente trabajadora. El registro abre el camino político; su trayectoria aporta las raíces. Aquella niña que corría entre los puestos del Mercado Hidalgo hoy aspira a llevar más lejos una enseñanza recibida en casa: tender la mano, defender con firmeza y procurar que quien tiene menos también encuentre un lugar donde su voz sea escuchada.




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