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MESSI, EL ÚLTIMO ADIÓS: EL 10 ETERNO CIERRA SU HISTORIA CON ARGENTINA ENTRE LÁGRIMAS, GOLES Y GLORIA

Foto del escritor: La Noticia al Punto
La Noticia al Punto
hace 22 horas
4 min de lectura

Hay historias que parecen destinadas a durar para siempre, pero incluso las más extraordinarias tienen un último capítulo. Para Lionel Messi, ese momento finalmente llegó.

Hace más de dos décadas, un joven de apenas 18 años apareció por primera vez con la camiseta de la Selección Argentina. Fue el 17 de agosto de 2005, ante Hungría. Su debut apenas duró unos segundos antes de recibir la tarjeta roja. Aquel adolescente abandonó el terreno de juego entre lágrimas, sin imaginar que acababa de comenzar una de las historias más grandes que ha conocido el futbol.

Más de 21 años después, aquel muchacho regresó a la escena, pero ya no como una promesa. Lo hizo convertido en campeón del mundo, capitán, referente y protagonista de una era inolvidable para el futbol argentino.

Y esta vez, las lágrimas fueron distintas.


UNA NOCHE QUE ARGENTINA SABÍA QUE SERÍA HISTÓRICA

Desde varias horas antes del encuentro, quedó claro que no se trataba de un partido cualquiera. Las calles cercanas al Monumental se llenaron de aficionados vestidos de celeste y blanco, mientras Buenos Aires volvía a vivir una postal semejante a aquellas celebraciones multitudinarias después de conquistar el Mundial de Qatar 2022.

Miles de personas llegaron para despedir y homenajear al hombre que durante más de 20 años cargó con los sueños, las ilusiones y también las frustraciones de toda una nación.

Lionel Andrés Messi Cuccittini estaba disputando sus últimos minutos con la camiseta que convirtió en parte de su identidad.

Al minuto 10, el Monumental se puso de pie. El estadio entero rindió homenaje al número que durante dos décadas llevó sobre la espalda y que se convirtió en símbolo de una generación.

No hubo necesidad de demasiadas palabras. Una ovación fue suficiente.


EL ÚLTIMO PARTIDO, LOS ÚLTIMOS PASES Y EL ÚLTIMO GOL

Argentina derrotó 3-0 a Benín, pero el marcador terminó siendo casi una anécdota frente a todo lo que significaba aquella noche.

Messi volvió a demostrar que, incluso en su despedida, su mayor virtud podía ser hacer mejores a quienes estaban a su alrededor.

Al minuto 48, puso un preciso balón desde el tiro de esquina para que Nicolás Otamendi apareciera y marcara. Más tarde, al 61', participó nuevamente en una jugada que terminó con Nico Paz enviando el balón al fondo de las redes después de recortar desde la izquierda y definir al segundo poste.

Pero todavía faltaba el momento que todos estaban esperando.

Al minuto 70, el tiempo pareció detenerse.

Messi tomó el balón desde el punto penal. Frente a él estaba una última oportunidad de hacer aquello que realizó tantas veces a lo largo de su carrera: convertir un gol con Argentina.

El silencio se apoderó del Monumental durante unos instantes.

Después llegó el disparo.

Y el estadio explotó.

El grito de gol se mezcló con aplausos, abrazos y lágrimas. No era solamente otro tanto de Messi. Era el último gol de una historia que comenzó con aquel debut accidentado en 2005 y que pasó por algunos de los momentos más importantes del futbol mundial.

Desde su primer gol con Argentina contra Croacia en 2006, pasando por sus noches de gloria en Europa, hasta sus goles frente a Francia en aquella inolvidable final de Qatar 2022 y el penal convertido en la tanda definitiva, cada recuerdo parecía reunirse en ese instante.

Esta vez no había una copa que levantar.

Había algo diferente.

El cierre de una época.


DE LAS DERROTAS A LA GLORIA

La historia de Messi con Argentina tampoco fue sencilla.

Hubo críticas, derrotas dolorosas, finales perdidas y momentos en los que parecía que la gloria con la selección estaba destinada a escapársele para siempre.

En 2016 incluso anunció su retiro del combinado nacional después de otra final perdida. Sin embargo, regresó.

Y siguió intentando.

Hasta conseguir aquello que durante años pareció imposible.

Con Argentina conquistó el Mundial Sub-20 de 2005, la medalla de oro olímpica en Beijing 2008, la Copa América de 2021, la Finalissima, la Copa América de 2024 y, finalmente, la Copa del Mundo de Qatar 2022.

El trofeo que durante tantos años le había sido esquivo terminó llegando a sus manos.

Y con él, cambió para siempre la historia de Messi con la selección.


EL FINAL DE UNA ERA

El silbatazo final no marcó únicamente el término de un encuentro.

Representó el cierre de una generación que creció viendo a Messi vestir la camiseta número 10.

Una generación que lo vio caer, levantarse, ser cuestionado, volver a intentarlo y finalmente alcanzar la cima del mundo.

Messi recibió el legado de Diego Armando Maradona y escribió su propia historia sobre él. No intentó borrar el pasado. Lo continuó, lo transformó y lo llevó a una nueva dimensión.

Ahora, su nombre también forma parte inseparable de la historia de la camiseta albiceleste.

El mismo jugador que comenzó su aventura internacional entre lágrimas la terminó de la misma manera.

Pero existe una diferencia enorme entre aquellas primeras lágrimas y las de su despedida.

En 2005 lloraba por una expulsión después de apenas unos segundos en la cancha.

Ahora llora después de haberlo conseguido prácticamente todo.


EL 10 QUE SE QUEDARÁ PARA SIEMPRE

La carrera de Lionel Messi con Argentina llega a su final, aunque su legado permanecerá mucho más allá del último partido.

Pocos deportistas pueden presumir algo semejante: ser reconocidos por aficionados, compañeros, rivales y leyendas de distintas generaciones.

Messi consiguió convertir el número 10 en algo más que un dorsal.

Lo transformó en un recuerdo.

En una época.

En una manera de entender el futbol.

Y aunque algún día llegará también el momento de despedirse definitivamente de las canchas, su imagen permanecerá intacta en la memoria colectiva.

Será imposible hablar de su carrera sin regresar a aquella tarde de diciembre de 2022, cuando Lionel Andrés Messi levantó finalmente la Copa del Mundo.

El niño que alguna vez abandonó una cancha entre lágrimas terminó convirtiéndose en campeón mundial.

El joven que un día soñó con hacer historia terminó escribiéndola.

Y ahora, después de más de dos décadas, el 10 eterno se despide de Argentina dejando algo que ningún marcador puede registrar:

 
 
 

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