• La Noticia al Punto

El teatrito petrolero

Lic. Azul Etcheverry Aranda

El pasado 9 de abril en la reunión prevista por la Organización de Países Exportadores de Petróleo y aliados (OPEP+), los países participantes llegaron a un acuerdo para recortar la producción mundial de 9.7 millones de barriles, con el fin de hacerle frente a la crisis de los precios del crudo, consecuencia de la pandemia del COVID-19.

Con este recorte histórico se busca encaminar a los mercados y fijar un piso a los precios del combustible, pero en el ámbito local, consiguió reabrir el debate sobre si PEMEX debe producir todo lo que consigue o debe disminuir, considerando la pérdida de 18 mil millones de dólares que la paraestatal tuvo en 2019.

De ser así, es fundamental que se reconsidere su portafolio ya que, si bien tiene pozos productivos, no cuenta con la infraestructura ni la tecnología para explotarlos en los niveles que requeriría para no generar más pasivos.

¿Pero realmente cuál es el trasfondo de lo ocurrido en ese encuentro virtual? ¿Por qué se rompió el protocolo y la Secretaria de Energía abandonó el foro? Comencemos diciendo que los países miembros solicitaron a México (como a todos los demás) recortar su producción de 400 mil barriles diarios, no obstante, se decidió únicamente disminuir la obtención de 100 mil de ese total.

Lo anterior, se consiguió por la intervención de Estados Unidos en el tema, quienes decidieron cubrir la “cuota” de México. Esto significaría que se generó una deuda (sin detallar) con el país vecino para poder seguir produciendo más, aunque esto siga representando una pérdida para el país. El no aprovechar la oportunidad para estabilizar los precios del petróleo en donde las circunstancias indican que ahora cuesta más obtener el crudo mexicano que su precio del mercado, es absurdo.

Desafortunadamente, la actual administración tiene una fijación en lo que significa PEMEX en el imaginario histórico del país, sin embargo, los tiempos han cambiado y hoy más que nunca es parte de un mercado interconectado que demanda estrategias más pragmáticas sin que esto se traduzca en un retroceso de la industria petrolera nacional.

A todo esto, hay que sumar el costo político que representa para México respecto a sus socios comerciales y políticos. Sería interesante saber qué se negoció directamente con los Estados Unidos que sea lo suficientemente atractivo para seguir teniendo la posibilidad de producir más petróleo en momentos donde su costo es de los más bajos registrados.

Por otra parte, muchos han celebrado el gesto de la Secretaria Nahle de abandonar la reunión de países productores, pero la realidad es que las conversaciones que derivaron en los acuerdos de este encuentro se llevaban efectuando semanas antes y el objetivo era más bien protocolario respecto al anuncio del recorte al que todos los demás miembros ya habían aceptado.

La tragedia que está viviendo la industria petrolera nacional no es el resultado de la mala gestión un año, sin embargo, las decisiones que se están tomando no están a la altura del reto que representa esta industria en esta economía.

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