DELCY RODRÍGUEZ ABRE EL PETRÓLEO AL MUNDO TRAS LA CAÍDA DEL PODER DE MADURO
- La Noticia al Punto

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La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, pidió este jueves al Poder Legislativo aprobar profundas reformas en la industria petrolera que permitirían una mayor inversión extranjera, en un giro histórico para el país sudamericano. El anuncio se dio durante su primer discurso sobre el estado de la nación, a menos de dos semanas de que el entonces presidente fuera derrocado por Estados Unidos.
Rodríguez, exvicepresidenta y ahora figura central de un delicado proceso de transición, aseguró que los ingresos provenientes de las ventas de petróleo se destinarán a rescatar el sistema de salud pública —sumido en una crisis estructural—, así como a impulsar el desarrollo económico y proyectos clave de infraestructura.
En su mensaje, la mandataria interina marcó distancia con el discurso tradicional de sus antecesores, quienes durante años condenaron la intervención estadounidense en los asuntos internos de Venezuela. “El país no debe tenerle miedo a la diplomacia”, afirmó, en una señal clara de apertura y pragmatismo político.
El discurso fue transmitido con retraso en Venezuela y ocurrió un día después de que Rodríguez anunciara que su gobierno continuará con la liberación de prisioneros detenidos durante el mandato de Nicolás Maduro, hoy encarcelado en Estados Unidos y acusado de narcotráfico, cargos que él niega.
Trump se reúne con María Corina Machado, pero respalda a Rodríguez
Mientras Rodríguez hablaba ante la nación, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió en la Casa Blanca con la líder opositora venezolana María Corina Machado, cuyo partido es ampliamente considerado como el ganador de las elecciones de 2024. Sin embargo, al respaldar políticamente a Rodríguez —quien fue vicepresidenta de Maduro desde 2018— Trump dejó de lado a Machado, generando tensiones y lecturas encontradas dentro y fuera de Venezuela.
Rodríguez reveló además que sostuvo una llamada telefónica con Trump a principios de esta semana y reiteró que “cada dólar” obtenido por la venta de petróleo será utilizado para reconstruir el sistema de salud pública, donde hospitales operan en condiciones críticas y los pacientes deben llevar desde jeringas hasta insumos quirúrgicos para poder ser atendidos.
Entre Washington y el chavismo: una cuerda floja
La presidenta interina enfrenta un escenario extremadamente complejo. Debe equilibrar las presiones de Washington con la resistencia de altos funcionarios venezolanos que conservan poder sobre las fuerzas de seguridad y mantienen una postura férreamente opuesta a Estados Unidos.
Sus discursos recientes reflejan esa tensión: por momentos conciliadora y abierta a la cooperación internacional, y por otros desafiante, retomando la retórica antiimperialista que caracterizó al gobierno de Maduro.
Estados Unidos ha descrito durante años al gobierno venezolano como una “dictadura”, mientras que el chavismo construyó un discurso populista profundamente hostil a cualquier injerencia extranjera. En ese contexto, Rodríguez gobierna bajo un mandato interino otorgado por el Tribunal Supremo, que le permite asumir la presidencia por períodos renovables de 90 días, sin obligación inmediata de convocar elecciones.
Las presiones de Trump y un país dividido
Trump ha presionado directamente a Rodríguez para asegurar el control estadounidense sobre las ventas de petróleo venezolano, pese a haberla sancionado anteriormente por violaciones a los derechos humanos. A inicios de este mes, incluso la amenazó con enfrentar una “situación probablemente peor que la de Maduro” si no cumple con sus exigencias.
Antes del discurso presidencial, un grupo de simpatizantes del gobierno ingresó al palacio presidencial coreando consignas a favor de Maduro, a quien el oficialismo insiste en reconocer como el verdadero presidente del país.
Venezuela atraviesa así uno de los momentos más críticos y decisivos de su historia reciente: con una presidenta interina atrapada entre potencias extranjeras y lealtades internas, un país devastado que busca reconstruirse y un futuro político que sigue envuelto en incertidumbre.
Por Angel Soto








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