Trump condiciona salida de Irán y abre la puerta a quedarse con su petróleo

El presidente estadounidense compara el escenario iraní con Venezuela y asegura que Washington podría recuperar el costo de la guerra mediante los recursos petroleros

DUBLÍN.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este domingo que su país eventualmente abandonará Irán, aunque dejó abierta una excepción que podría prolongar la presencia estadounidense en territorio iraní: que Washington decida quedarse con el petróleo del país, en una estrategia que el mandatario comparó directamente con la situación que actualmente atraviesa Venezuela.
“Al final nos saldremos de Irán, a menos que decidamos permanecer y quedarnos con el petróleo, como en Venezuela”, declaró Trump ante periodistas en Irlanda, donde también reiteró que Estados Unidos ha obtenido importantes ingresos derivados de sus acciones en territorio venezolano.
La declaración introduce un nuevo elemento en el complejo escenario generado por la guerra que comenzó en febrero y que ha colocado al estrecho de Ormuz en el centro de las preocupaciones internacionales debido a su importancia estratégica para el comercio mundial de hidrocarburos.
El petróleo como argumento para prolongar la presencia estadounidense
Trump justificó su postura al señalar que Estados Unidos ha recibido miles de millones de dólares de Venezuela y sostuvo que esos ingresos han permitido, en su visión, compensar ampliamente los costos de la guerra.
El mandatario presentó además una visión favorable sobre la evolución de Venezuela tras la intervención estadounidense y aseguró que el ingreso de compañías petroleras está generando una importante actividad económica.
“Era un país muy triste. Y ahora la gente está muy contenta”, afirmó Trump, al destacar la creación de miles de puestos de trabajo y la llegada de grandes empresas petroleras que anteriormente no podían o no querían operar en el país.
La comparación con Irán resulta especialmente significativa debido a que Teherán posee algunas de las mayores reservas de petróleo y gas del mundo. La posibilidad planteada por Trump abre así un debate sobre si los recursos energéticos podrían convertirse en uno de los factores determinantes para definir la duración de la intervención estadounidense.
Ormuz, el punto crítico
Las declaraciones del presidente estadounidense se producen mientras distintos países de la región buscan establecer un nuevo acuerdo sobre el futuro del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta.
Antes del inicio de la guerra, aproximadamente una quinta parte del crudo mundial transitaba por esta vía marítima, lo que convierte cualquier interrupción prolongada en una amenaza para los mercados internacionales de energía y para la estabilidad económica global.
Según medios iraníes, Omán e Irán sostendrán este lunes una reunión con Arabia Saudí, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos e Irak para discutir el futuro del estrecho.
Trump restó importancia a las conversaciones y aseguró que la decisión corresponde a los países involucrados.
“No me importa. Eso depende de ellos. Está bien. Con tal de que Israel, junto con las naciones de las que estamos hablando, estén contentos”, manifestó antes de dirigirse a jugar golf.
Sin embargo, desde Teherán la posición es considerablemente distinta.
Irán condiciona la reapertura del estrecho
El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, afirmó que el acuerdo que será anunciado con Omán no implicará automáticamente la reapertura del estrecho de Ormuz.
Según el funcionario, Irán mantendrá cerrada esta estratégica vía mientras Estados Unidos no retome los compromisos establecidos en el memorando de entendimiento para la paz firmado en junio.
La postura iraní coloca a Washington ante un escenario delicado: cualquier intento de garantizar el tránsito de petróleo por Ormuz podría requerir nuevas negociaciones diplomáticas, mientras que una prolongación del cierre tendría consecuencias potencialmente importantes para los precios internacionales de los hidrocarburos.
Trump también pone fecha política al final de la guerra
Las declaraciones de este domingo se producen un día después de que Trump anticipara que el conflicto podría terminar después de las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre.
El señalamiento vincula de manera directa el desarrollo de la guerra con el calendario político interno de Estados Unidos y añade incertidumbre sobre cuánto tiempo podría mantenerse la actual estrategia militar y diplomática de Washington.
Por ahora, Trump sostiene que Estados Unidos terminará abandonando Irán, pero su propia declaración mantiene abierta una alternativa: permanecer en el país para obtener beneficios económicos de sus recursos petroleros.
Venezuela, el precedente utilizado por Trump
La referencia a Venezuela no fue casual. Trump ha convertido al país sudamericano en un ejemplo de lo que considera una transformación económica derivada de la apertura de su industria petrolera.
El mandatario afirmó que la población venezolana se encuentra ahora en una situación mucho más favorable y destacó la llegada de empresas internacionales al sector energético.
No obstante, cuando fue cuestionado sobre la celebración de elecciones en Venezuela, Trump volvió a mantener una postura abierta y sin una fecha concreta.
Estados Unidos ha respaldado a Delcy Rodríguez como presidenta encargada después de la captura de Nicolás Maduro en enero. Ante las preguntas sobre cuándo se realizarán nuevas elecciones, Trump respondió que ocurrirán “cuando estén listos”.
Una estrategia marcada por petróleo, seguridad y política
Las declaraciones de Trump colocan al petróleo en el centro de la estrategia estadounidense hacia dos escenarios de enorme importancia geopolítica: Irán y Venezuela.
En el caso iraní, la prioridad inmediata continúa siendo determinar las condiciones para poner fin a la guerra y garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz. Sin embargo, la posibilidad de que Washington permanezca para controlar o beneficiarse de los recursos petroleros introduce un componente económico que podría modificar las perspectivas sobre una eventual retirada.
El futuro del conflicto dependerá, en buena medida, de las negociaciones regionales, de la posición de Irán respecto al estrecho de Ormuz y de los compromisos que Estados Unidos esté dispuesto a retomar.
Mientras tanto, la comparación de Trump con Venezuela deja una señal clara: para la Casa Blanca, los recursos energéticos no son solamente un activo económico, sino también una pieza estratégica dentro de su política exterior.
La incógnita ahora es si esa misma lógica terminará aplicándose a Irán y si la promesa de una retirada estadounidense se concretará después de noviembre o quedará condicionada por el valor de los recursos que Washington podría obtener del conflicto. Por Salvador Sánchez. Compartir en WhatsApp




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