Treinta años de Psicología: formación que se convierte en servicio


León, Guanajuato. — Con una agenda vinculada al bienestar de las infancias, el acompañamiento a las familias y la construcción de comunidades más sensibles y corresponsables, Alexia Medina Contreras participó en la celebración por el 30 aniversario de la carrera de Psicología, encuentro en el que también se reconoció la trayectoria de quienes han ocupado la coordinación de este programa académico.
Para Medina Contreras, la celebración tuvo un significado especial: representar tres décadas de formación de profesionales también significa reconocer a quienes, desde las aulas, han dejado una huella que trasciende generaciones.
“Reconozco y agradezco profundamente a cada uno de mis profesores. En cada paso que doy encuentro algo de sus enseñanzas, de su guía y de su inspiración. La universidad no solamente nos entrega conocimientos; también nos enseña a mirar al otro, a escuchar y a comprender que detrás de cada persona existe una historia que merece ser acompañada con dignidad”, señaló.
La formación, dijo, adquiere verdadero sentido cuando logra salir de las aulas y convertirse en acciones que impactan a la comunidad.
En ese sentido, destacó la importancia de que las mujeres participen cada vez más en los espacios de decisión, pero desde una perspectiva de preparación y responsabilidad.
“Las mujeres no debemos llegar únicamente porque somos mujeres. Debemos llegar porque estamos preparadas, porque tenemos las capacidades, porque nos hemos formado y porque tenemos algo que aportar. La representación importa, pero también importa llegar con conocimiento, con ética, con sensibilidad y con la capacidad de dar resultados”, expresó.
Para Medina, el liderazgo femenino no debe entenderse solamente como ocupar un espacio, sino como la responsabilidad de utilizarlo para abrir camino a otras mujeres y, particularmente, para construir mejores condiciones para las nuevas generaciones.
Esa visión encuentra una de sus raíces en su formación en la Universidad Iberoamericana León, donde aprendió una premisa que continúa acompañando su manera de entender el servicio: “En todo amar y servir”.
Hoy, esa enseñanza se refleja en su interés por las infancias y las familias de León. Su apuesta, explica, es que la conversación sobre niñas y niños no se quede únicamente en discursos, sino que se traduzca en acompañamiento, prevención, corresponsabilidad y acciones concretas.
“Si algo me ha enseñado mi formación es que el conocimiento no puede quedarse en nosotros. Tiene que servirle a alguien. Y para mí, hoy, ese alguien son nuestras niñas, nuestros niños y sus familias”, afirmó.
En un contexto en el que hablar de primera infancia implica también abordar salud mental, crianza, redes de apoyo, corresponsabilidad y prevención de violencias, Medina Contreras sostiene que atender a las infancias es también construir comunidad.
“Quiero un León donde cada niña y cada niño pueda crecer sabiendo que es amado, que está seguro, que su vida importa y que pertenece. Ese es el sentido que encuentro en lo que hago: poner la preparación y la sensibilidad al servicio de nuestras infancias.”
La conmemoración por los 30 años de Psicología se convirtió así, para Medina Contreras, en algo más que una celebración académica: en un recordatorio de que cada generación recibe enseñanzas, pero también adquiere la responsabilidad de decidir qué hará con ellas.
Y para ella, la respuesta está en poner la preparación, la sensibilidad y el conocimiento al servicio de León, especialmente de quienes representan su futuro: sus niñas y sus niños.




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