• La Noticia al Punto

Relajan sana distancia por falta de dinero

El Valle de México y el resto del país viven su última semana de sana distancia, sin embargo, es la más crítica también por el incremento acelerado de los contagios y muertes por COVID-19.


De acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud federal, hasta el domingo 24 de mayo, el país acumula 68 mil 620 contagios y siete mil 394 muertes por el coronavirus.


No obstante, la necesidad derivada de la crisis económica por la contingencia sanitaria han obligado a que más y más capitalinos salgan de sus hogares, confrontados por la realidad, el hambre y la falta de dinero, a buscarse la vida en la semana más oscura para la Ciudad de México.


En la capital del país, se tienen confirmados 19 mil 682 casos y unas mil 655 muertes relacionadas con el COVID-19.


José Luis Flores Ortega, quien tiene 48 años y se dedica a la venta de pan y café caliente en un triciclo, sabe que las condiciones sanitarias son duras, pero el hambre lo es más.


Como él, cientos de capitalinos han relajado las recomendaciones de sana distancia a poco menos de ocho días de que se levanten las medidas restrictivas de manera oficial.


Empero, las autoridades han sido mucho más enfáticas en pedir a la población que durante esta semana, los ciudadanos se queden en casa y con ello evitar una saturación de los servicios médicos ante un repunte de los contagios.


Con una figura de San Judas Tadeo y una bocina donde escucha éxitos de Ana Gabriel y Vikki Carr, sale de su casa, en la colonia Doctores, en la alcaldía Cuauhtémoc, con la bendición de su madre a quien también ayuda económicamente.


“¿Tú crees que no tengo miedo de esa madre?, claro que sí, pero mi hija ya mero entrará a la Universidad, quiere ser diseñadora y pues yo no me puedo estar haciendo pendejo más tiempo en la casa”, relata Flores Ortega mientras prepara un café con leche.


“No puedo seguir en la casa cuando ya no hay dinero y el gobierno no se ha acercado a ver cómo andamos”.


Para él, la pandemia le cambió todos los planes y lo dejó -en menos de tres meses- como empezó: sin ahorros, más pobre y con la carga aspiracional de su única hija.


Durante un año, producto de la venta de pan y café caliente, pudo ahorrar 60 mil pesos, mismos que en marzo ocuparía para dar el enganche para un automóvil y cambiar de giro; se dedicaría a ser conductor de Uber.


“Ya estaba cansado de andar en el triciclo, de ir por el pan y que luego se me quedara”, relata.


“Un día mi hija, que ya acabó la prepa, es aplicada la condenada, me dijo que quería estudiar diseño gráfico, se me hizo el corazón chiquito y le dije que sí, con el Uber la voy a hacer” abunda.


Cuando comenzó la Jornada Nacional de Sana Distancia en la capital y comenzaron a cerrar los negocios, las ventas para José Luis bajaron y por recomendación de su esposa y su mamá se tomó unos días.


“Pensé que iba a ser rápido, no pasa nada si me tomo unos días, pensé”.


Sin embargo, la crisis sanitaria se prolongó ante el embate agresivo de la infección; José Luis tuvo que comenzar a tomar el dinero reservado para su auto.


El golpe más duro vino cuando su esposa se fracturó una pierna el pasado 4 de abril y tuvo que llevarla a un médico particular, ya que no cuentan con seguro social.


Su esposa, narra, no quería ir a urgencias del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ya que tenía temor de contagiarse de coronavirus; ella es fumadora desde hace 25 años.


“Yo había escuchado que nos podían atender en el seguro, pero mi esposa andaba asustada, no la dejo ver noticias de ningún tipo por eso.


“Me gasté como 35 mil pesos, tuve que comprar una silla de ruedas para que mi mujer pudiera estar en la casa; del enganche del coche ya no me queda nada, estoy donde empecé hace un año”, lamenta.


José Luis dejó de pagar este mes el agua y la luz hasta que vuelva a hacer “la ronchita” y estabilice los ingresos familiares.


“No es tanto de impuestos, pero ahorita así como andamos en la casa puede significar no hacer una comida, y eso sí que no”, afirma.


De acuerdo con un estudio publicado por BBVA Research, la crisis que dejará la pandemia del COVID-19 en el país sumará hasta 12 millones de personas más a la pobreza por ingresos.

Con información de NOTIMEX


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