• La Noticia al Punto

Recuperación de viviendas abandonadas y lejos de zonas urbanas Sedatu

Por Gabriela Soto

La escena es atroz: lo que antes fue el hogar de una familia, hoy es el cascarón cuyas paredes están cubiertas de grafitis, quemadas, algunas, hasta refugio de delincuentes.

Esa soledad y hostilidad se repite a lo largo de la frontera norte de México, de Tijuana a Matamoros.

Y se réplica en varios puntos del país, describió Carina Arvizu Machado, subsecretaria de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Sedatu.

En diciembre la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) en coordinación con el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) iniciaron el rescate de casas abandonadas por sus dueños, porque estaban alejadas de sus trabajados o escuelas, por inseguridad o falta de servicios públicos o comerciales.

“Esta vivienda que se construyó se hizo muy alejada de los centros de empleo, a veces sin servicios públicos, a veces en zonas de riesgo.

(Además) era muy fácil obtener un crédito, incluso había incentivos especialmente en las ciudades fronterizas para obtener un crédito y poder tener la visa.

Eso es lo que sucede en la frontera norte, pero también sucede en los municipios metropolitanos del Valle de México, donde las personas a veces viven a tres horas de distancia de sus fuentes de trabajo”, expuso.

La maestra en Diseño de Ciudad y Ciencias Sociales egresada de London School of Economics and Political Science subrayó que las personas que viven alejadas de sus trabajos reducen su calidad de vida, al invertir grandes cantidades de tiempo y dinero a diario.

La funcionaria indicó que existen 650 mil viviendas en condiciones de descuido, en las que habitaban 2.6 millones de personas -la población de Puebla-, “es como si de pronto se vaciara toda la ciudad de Puebla”, ejemplificó.

Para revertir esto, la Sedatu implementó un plan de recuperación de espacios en Tlajomulco (Jalisco), y Mexicali (Baja California).

El escenario atroz

Arvizu Machado señaló que ha recorrido dichas zonas hostiles y abandonadas en Ciudad Juárez, Chihuahua, y también en Tijuana, Baja California; lo que ha visto es un escenario atroz.

“Empezamos a recorrer las calles. Es algo atroz. En Tijuana, como en Ciudad Juárez, en donde hay cuadras completas que están completamente las viviendas abandonadas, vandalizadas, quemadas, no tienen puertas, ventanas. Donde se convirtieron en espacios para el crimen organizado, la delincuencia”, describió.

“Y en esa calle que muchas familias se fueron, lo dejaron, porque les quedaba muy lejos o gastaban mucho dinero en transporte público, o no había servicios, o nunca llegaron los servicios. Y algunos se regresaron a vivir con sus familiares, a vivir otra vez en condiciones de hacinamiento, muy apretados.

“Pero había familias que no tenían otra opción, no tienen otra opción y esas familias siguen ahí, resistiendo, en medio de esta imagen como de la época de un futuro atroz, tipo zombie de estas series de televisión.

Donde están niños, niñas que viven entre rejas, tratando de protegerse de un ambiente tan hostil. Al final, lo que es muy triste es que estas generaciones están creciendo con ese entorno urbano”, compartió.

Los ganadores

En este escenario de sufrimiento hubo un ganador: las desarrolladoras inmobiliarias, subrayó la funcionaria.

“Hubo una gran colocación de créditos, y todos, digamos en periodos de tiempo de más o menos de 10 años. Lo que sucedió es que hubo una política de vivienda de crecimiento urbano muy expansiva, se colocaron muchísimos créditos”, explicó.

“El único eslabón que ganó de esta cadena fue, en su momento, el desarrollador inmobiliario que llegó, compró la tierra muy barata, construyó, vendió y se fue. Y después es una perdida para todos en su conjunto.

Es una perdida para las familias que se quedaron sin casa, en el buró de crédito, sin crédito y sin la posibilidad de tener una casa, quedaron digamos marcados de por vida, y lo que pagaron pues está allí, enterrado, grafiteado, quemado, vandalizado”, enfatizó.

La subsecretaria también explicó que los municipios y el Infonavit fueron afectados económicamente por esta política expansiva.

Estas viviendas estaban destinadas a personas de bajo recursos con un valor que oscilaba entre 250 mil pesos a 300 mil pesos.

Recuperación

La Sedatu realiza un diagnóstico de las causas detrás de cada inmueble abandonado y distinguir entre casa deshabitada con abandonada.

Arvizu Machado mencionó que el programa de recuperación se implementará en las mismas ciudades en las que se ejecuta el Programa de Mejoramiento Urbano para aprovechar los espacios públicos recuperados.

Confió que el plan de rescate funcionará porque se ajustará a las condiciones de cada fraccionamiento, un modelo a la medida, además de que la población demanda vivienda.

Con información de NOTIMEX



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