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¿Puedes contagiarte de sarampión tras vacunarte? Esto dice la ciencia sobre la protección inmediata

  • Foto del escritor: La Noticia al Punto
    La Noticia al Punto
  • hace 4 horas
  • 3 Min. de lectura

El repunte reciente de casos ha reactivado una duda frecuente entre la población: contagiarse de sarampión tras la vacuna es una posibilidad que genera confusión. En México se han registrado miles de casos en el último año, lo que ha colocado nuevamente a la vacuna SRP (sarampión, rubéola y parotiditis) como la principal herramienta de prevención, de acuerdo con autoridades sanitarias y organismos internacionales.


La ciencia médica coincide en que la vacunación reduce de forma drástica el riesgo de enfermedad grave y de transmisión comunitaria. Sin embargo, la protección no es inmediata y depende del esquema completo y del tiempo transcurrido desde la aplicación.


Qué ocurre en el cuerpo después de la vacuna

Tras recibir la vacuna SRP, el sistema inmunológico inicia un proceso de respuesta que no se activa al instante. Durante aproximadamente dos a tres semanas, el organismo produce anticuerpos específicos que permiten reconocer y neutralizar el virus del sarampión en caso de exposición.


Durante este periodo de adaptación, una persona aún puede entrar en contacto con el virus si convive con alguien infectado. Por esta razón, los especialistas explican que la vacuna no actúa como una barrera inmediata, sino como una protección progresiva que se fortalece con el paso de los días.


Además, algunas personas pueden presentar reacciones leves como fiebre moderada o un sarpullido discreto. Estas manifestaciones no corresponden a la enfermedad activa y no implican capacidad de contagio.


¿Existe el contagio después de vacunarse?

Los estudios clínicos señalan que el contagio posterior a la vacunación es poco frecuente. En casos excepcionales puede presentarse lo que se conoce como “fallo vacunal”, cuando el organismo no desarrolla una respuesta inmune suficiente tras la primera dosis.


Cuando esto ocurre, la infección suele ser leve, con síntomas reducidos y sin complicaciones graves. A diferencia del sarampión en personas no vacunadas, estos cuadros no se asocian con neumonía, encefalitis u hospitalización prolongada.

Por ello, las autoridades de salud subrayan que la vacunación no solo protege al individuo, sino que también reduce de manera significativa la capacidad de propagación del virus en la comunidad.


Efectividad de la vacuna contra el sarampión

La evidencia científica respalda ampliamente la eficacia de la vacuna SRP. Una sola dosis ofrece una protección cercana al 93%, mientras que el esquema completo de dos dosis eleva la efectividad hasta aproximadamente 97%.


Este nivel de protección ha permitido reducir de forma sostenida la mortalidad asociada al sarampión en las últimas décadas. En regiones con alta cobertura de vacunación, los brotes tienden a ser más pequeños y controlables, lo que demuestra el impacto colectivo de la inmunización.

Completar el esquema resulta clave, ya que la segunda dosis cierra brechas inmunológicas y garantiza una defensa más duradera frente al virus.


Medidas adicionales para prevenir el sarampión

Además de la vacunación, las autoridades recomiendan mantener medidas básicas de prevención. El sarampión se transmite por el aire y puede permanecer activo en espacios cerrados hasta dos horas, lo que incrementa el riesgo en lugares con poca ventilación.

El aislamiento de personas con síntomas, la higiene frecuente de manos y el uso de cubrebocas en contextos de brote contribuyen a reducir la transmisión. Estas acciones resultan especialmente importantes para proteger a bebés, personas con esquemas incompletos y grupos vulnerables.


La prevención del sarampión depende de una combinación de vacunación oportuna, información clara y prácticas de cuidado cotidiano que limiten la propagación del virus.

Por Cadena Política


 
 
 

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