¿Por qué todo es rojo el 14 de Febrero? La ciencia lo explica
- La Noticia al Punto

- hace 2 días
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La ciencia detrás del romance
Cada 14 de febrero, la mesa del Día del Amor y la Amistad se cubre de tonos intensos. El rojo aparece en flores, manteles, velas, postres y bebidas. Esta elección no responde solo a una tradición comercial; la ciencia ofrece explicaciones sobre por qué el rojo se asocia con el romance y por qué la gastronomía lo convierte en una experiencia sensorial.
En primer lugar, el rojo funciona como una señal biológica de vida y madurez. En la naturaleza, muchas frutas cambian de verde a rojo cuando alcanzan su punto óptimo de consumo. Ese color indica concentración de azúcares y energía. Estudios sobre pigmentos vegetales muestran que las antocianinas generan los tonos rojos y púrpuras en fresas, cerezas, frambuesas y uvas. Estas sustancias no solo protegen a la planta, sino que también atraen a animales y humanos, facilitando la dispersión de semillas. Desde una perspectiva evolutiva, el rojo comunica que el fruto está listo.
Además, el cerebro humano responde de manera particular a este color. Diversas investigaciones en psicología del color señalan que el rojo eleva la frecuencia cardiaca y aumenta la atención. También se vincula con emociones intensas como pasión, deseo y excitación. Por ello, marcas y restaurantes lo utilizan en fechas asociadas al romance. La exposición al rojo puede generar mayor percepción de atractivo en contextos sociales, lo que refuerza su presencia durante celebraciones amorosas.
Por otra parte, la cultura consolidó esta asociación a lo largo del tiempo. En Occidente, el rojo simboliza el corazón y la sangre, elementos que se relacionan con la vida y el sentimiento. Las representaciones gráficas del amor, como corazones o rosas, adoptaron este tono hasta convertirlo en código universal del afecto. Con el paso de los años, la industria gastronómica integró el color a menús especiales para reforzar la experiencia emocional.
En la mesa del 14 de febrero, el rojo también cumple una función sensorial. Un coulis brillante sobre un postre blanco genera contraste visual y anticipa dulzor. Una copa de vino tinto aporta profundidad cromática y complejidad aromática. Las fresas cubiertas de chocolate combinan textura, acidez y dulzura con un impacto visual inmediato. Así, el color no solo decora; prepara al comensal para disfrutar sabores intensos.
Por Cadena Política








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