Para habituarte al éxito

Es fantástico el impulso que genera el auto-concepto y la auto-estima, la disciplina y la visión trascendente de la vida para alcanzar los sueños y las grandes metas.

En Juventudes pensamos en algunas cosas que pueden ayudar a todos los chavos que participan con nosotros.
De entrada, si alguien te dijo que “el éxito” se puede lograr fácilmente o de manera milagrosa, ¡Francamente, te engañó!
En el equipo creemos vigorosamente en la suerte. Porque conseguir y asegurar el éxito en la vida, requiere de un 99 por ciento de esfuerzo, talento, tesón, insistencia, disciplina, enfoque, sudor y lágrimas, al grado de ser algo rutinario. Pero, también, implica el 1 por ciento de suerte.
No se trata de amuletos o bebidas mágicas. Si checas, “la suerte” solamente favorece a quienes están preparados para atrapar las oportunidades. Es decir, cuando estás preparado, entonces la suerte se presenta en tu horizonte. De lo contrario, generalmente, no pasa nada. Todo queda en más o menos, “buenas intenciones”
¿CÓMO CONSTRUIR UNA RUTINA EXITOSA?
No es tanto rollo como parece. Un primer paso: Escoge una meta que quieras lograr. Te recomendamos algunas estrategias (*): Una, para conservar siempre como pensamiento fijo en tiempos de planear: Reajústate, Reiníciate y Reenfócate. ¿Por qué?, porque las cosas van a tal velocidad que necesitas siempre estar a tiempo.
La otra parte que te puede ayudar es que te pongas a definir tus metas “SMARTER”. La palabra se puede entender en inglés como “más inteligente”, pero esta versión puede sonarte interesante:
S, de específico
M, de medible
A, de alcanzable
R, de relevante
T, de meter la meta al Tiempo, al calendario
E, de entusiasmante
R, de resiliente,
ATERRIZANDO
Primero, tu meta no es un sueño. Es un deseo concreto y claro que te propones lograr. Nada de “ondas guajiras”
Desde luego, la meta que escojas tiene que ser medible. Como vas a evaluar los avances, en cantidad y calidad de tus logros.
Verifica y asegúrate que tu meta es alcanzable. Que no sean metas “al infinito y más allá”
Obvio, que tu meta también sea un propósito relevante. Que el mundo se sienta afortunado por lo que vas a hacer.
Ponle plazo –día y hora, métela al tiempo- al momento en que pretendes lograr la meta. No se trata de “buenas intenciones”.
Algo básico: Que tu meta sea entusiasmante. Que te motive para echar “toda la carne al asador”. Que te llene de coraje y disciplina.
Y, finalmente, que tu meta tenga la capacidad de ser resiliente. Que te permita aguantar ciertos momentos de desaliento, de desgano, evitando que te frustres.
EN PARALELO
Empieza poco a poco.
Tienes que ser constante e insistente, al grado de ser rutinario.
Un favor: Que sea divertido. Sonríe porque la gente exitosa sonríe mucho y entre más éxitos tiene, sonríe más.
Tienes que descansar y aprender a hacerlo.
Date un premio, felicítate, abrázate y sé agradecido con todos.
Dale siempre a las personas con las que hablas, la “Categoría de Maestro”, siempre vas a aprender.
Así, te acostumbrarás al éxito.
Toño Navarro, Director de JuventudesGto
(*) Gómez Espejel, Jesús. Estratégica Consultores. Definición SMARTER de las metas para Líderes.




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