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PAPA LEÓN XIV ENCIENDE LA NAVIDAD DEL PRÓJIMO: “NO BUSQUEN LA LUZ EN EL CIELO, ESTÁ EN EL HOMBRE A SU LADO

  • Foto del escritor: La Noticia al Punto
    La Noticia al Punto
  • 25 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

En la primera Misa de Nochebuena de su pontificado, el papa León XIV lanzó un llamado profundo y espiritual a rescatar la dignidad humana en un mundo fracturado por la violencia y una “economía distorsionada” que reduce a las personas a meros objetos de consumo.

Desde la Basílica de San Pedro, el pontífice —de estilo más discreto y sobrio que su predecesor Francisco— advirtió que la verdadera luz de esta festividad no está en los espacios siderales, sino en el prójimo: “Inclinando la cabeza en el establo de al lado”, una metáfora que invitó a mirar el sufrimiento humano cercano como el auténtico lugar donde nace la esperanza.


Ante cardenales, obispos, diplomáticos y unos 6 mil fieles congregados, León XIV pronunció una homilía eminentemente religiosa, cargada de referencias a la fe, la caridad y la esperanza, sin aludir directamente a temas de actualidad, pero dejando un mensaje universal: “Proclamamos la felicidad de Navidad, que es la fiesta de la fe, la caridad y la esperanza”.


Citando a Benedicto XVI y Francisco, subrayó que la crisis de fe es, en el fondo, una crisis de humanidad, y sentenció una frase que resonó en la Basílica: “En la tierra no hay espacio para Dios si no hay espacio para el hombre”.


El Papa definió el nacimiento de Cristo como una respuesta divina ante la opresión: “Ante la violencia, Él enciende una suave luz que ilumina con la salvación”. Describió a las huestes celestiales como “ejércitos desarmados y desarmantes”, una imagen poderosa que, sin necesidad de nombrar conflictos, envió un mensaje implícito de paz a un planeta en guerra.


Finalmente, León XIV instó a los fieles a no temer a la oscuridad del tiempo presente, y a convertirse en “mensajeros de paz” capaces de recibir el amanecer de una nueva era, especialmente tras el cierre del Jubileo y la conclusión del Año Santo.


“La Navidad debe transformarse en misión para llevar esperanza allí donde se ha perdido”, recordó, invitando a que la fe no solo se celebre, sino que se encarne en actos de humanidad y reconciliación.


Con este mensaje, el pontificado de León XIV enciende su primera Navidad, no desde la estridencia, sino desde la cercanía, la sobriedad y la compasión, recordando que el verdadero milagro navideño no es mirar al cielo, sino reconocer al hombre que camina a nuestro lado.

Por Diana Ochoa


 
 
 

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