ESTÉTICA SECRETA EN EL SENADO: ENTRE LA AUSTERIDAD DISCURSIVA Y LOS TOCADORES OCULTOS
- La Noticia al Punto

- hace 18 horas
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La frase “todos debemos estar bien presentados” fue la justificación con la que Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta de la Mesa Directiva del Senado, defendió la instalación de una estética dentro del recinto legislativo, un espacio que pasó desapercibido para muchas y que, por su discreción, bien podría compararse con un speakeasy político.
En entrevista con medios tras concluir la sesión, la senadora de Morena explicó que se trata de un espacio “adaptado” para senadoras y senadores que lo requieran, y aseguró que no es algo extraordinario, pues un servicio similar existe en la Cámara de Diputados. Sin embargo, el tema generó ruido inmediato, sobre todo porque cuando Morena llegó al poder se eliminaron prestaciones consideradas privilegios para los legisladores, lo que incluía este tipo de servicios.
“Cada quien paga su peinado”, asegura Castillo
Castillo Juárez defendió que las senadoras asumen el costo del salón de belleza, argumentando que muchas viajan desde sus estados en vuelos o trayectos largos desde muy temprano.
“Cada una de las senadoras paga el servicio que se hace. Es un trabajo digno el que realiza Yasmín, la peinadora y maquillista. Todas y todos tenemos que estar bien presentados para venir a las sesiones”, afirmó.
Reconoció que ella misma ha utilizado el servicio, aunque evitó detallar cuánto pagó. A pesar de admitir que la mayoría de los mexicanos no cuenta con una estética personal —y mucho menos en su lugar de trabajo— consideró que se trata de “algo muy normal”. También negó que la instalación haya sido a petición de la senadora Andrea Chávez y aseguró que fue pensada para todas.
Una estética sin letrero… y con sellos
El salón está ubicado en el segundo piso del complejo legislativo, junto a las oficinas de servicios médicos. A diferencia de estas, la estética no cuenta con placa identificativa. Detrás de una puerta de madera se encuentran dos tocadores y sillones de belleza.
Aunque la presidenta del Senado insistió en que el espacio no contradice la política de austeridad —pues no se pagan peinados ni maquillaje con recursos públicos—, el episodio dio un giro inesperado: minutos después de sus declaraciones, personal de resguardo colocó sellos de suspensión en las puertas.
Oposición exige transparencia
El hecho tomó por sorpresa a senadoras de oposición, quienes aseguraron desconocer por completo la existencia del espacio. Carolina Viggiano, del PRI, pidió transparencia inmediata.
“Ni siquiera sé dónde está ubicada. Todo lo que hacemos debería conocerlo todo mundo, más si está en instalaciones que son recursos públicos: el edificio, la luz… Debe transparentarse para que no se preste a malinterpretaciones”, dijo, al tiempo que rechazó utilizar el servicio.
Desde el PAN, Lilly Téllez también afirmó no saber de la estética y lanzó críticas directas, insinuando que podría tratarse de un espacio usado de manera exclusiva.
“El Senado lo han usado como residencia privada, restaurante, cantina…”, acusó, y aseguró que ella tampoco haría uso del lugar.
Andrea Chávez se deslinda… y menciona su Dyson
Ante los señalamientos, la senadora Andrea Chávez negó categóricamente haber impulsado la idea.
“No habilité ningún salón de belleza, ni me peino en el Senado, ni me peina nadie. Tengo una Dyson, me peino en mi casa y no tengo nada que ver con la película que se montaron”, declaró.
La mención de la Dyson, una herramienta de peinado de alto costo, no pasó desapercibida y añadió otro matiz al debate sobre imagen, privilegios y la distancia entre el discurso de austeridad y la realidad cotidiana dentro del Senado.
Mientras los sellos de suspensión siguen en la puerta, la polémica ya quedó instalada: ¿servicio normal o privilegio disfrazado?
Por Amanda Pérez








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