Equipo estatal psicología ayuda a despedirse de un familiar enfermo de Covid

· “Aún con secuelas estoy al pie de la lucha y si se volvería a repetir esta pandemia no dudaría en enfrentarla de nuevo”: psicólogo de la primera línea de batalla.
Un psicólogo integrado a la Secretaría de Salud y quien fungió como último enlace entre pacientes graves de Covid y sus familiares sigue en pie de lucha superando esta amarga experiencia.
“La pandemia nos ha cambiado a todos, en todos los ámbitos” narró Israel Hernández, quien fue vinculo para una última comunicación entre pacientes graves y sus familias, por medio de varias video llamadas que nunca se le olvidarán.
Ante el incremento en la demanda de atención mental de la población luego del confinamiento de más de un año y problemas relacionados con la ansiedad, depresión, adicciones y riesgo suicida se fortaleció la Red Estatal de Salud Mental con 104 nuevos psicólogos al servicio de la población, que se suman a más de 180 profesionales que al igual que Israel hoy se encargan de atender los problemas mentales derivados de la pandemia.
Israel fue uno de los psicólogos que fueron reconocidos por autoridades de salud en días pasados, por su dedicación a la pandemia ofreciendo contención emocional.
“Jamás nos había tocado vivir una situación de estas, ojalá como humanidad estemos mejor preparados para que no haya tantas pérdidas de vida, dimos y lo estamos haciendo, dando lo mejor que podemos”, expresó.
Agregó que la labor del personal de salud mental se volvió fundamental y relevante aún con factores como el miedo al ingresar a las áreas Covid para ayudar a un paciente a despedirse de su familiar por medio de una video llamada pasando a segundo plano el temor latente al virus.
“Experimentamos estrés por nuestras propias vidas, al inicio de la pandemia fue difícil nos encontramos expectantes de la evolución de lo que sucedería a algo que podría ser mortal”.
Israel Hernández vivió en carne propia el dolor que experimentaban las personas enfermas, así como sus familiares; fue triste ver como las personas no se podían despedir físicamente de sus familiares, sino por medio de aparatos electrónicos.
“Hubo dolor y miedo durante la atención, el dolor de las pérdida humanas en esas circunstancias es indescriptible, pero algo que me mantuvo firme fue la alegría de ver a los pacientes recuperados y a los familiares recibiéndolos de nuevo en casa”.
Ante el dolor señaló que no le importó el contagio y aunque se protegió al entrar a las áreas Covid el riesgo era latente, sin embargo, valió la pena hacerlo por humanidad y por amor, ante un enfermo que quería despedirse.





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