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  • Foto del escritorLa Noticia al Punto

"El Juego", por Daniel Rodríguez 09 de noviembre



Se viene la Fecha FIFA de noviembre con Julián Quiñones como la gran novedad en la convocatoria de Jaime Lozano.


Los que están a favor de la convocatoria se basan en el gran nivel de Julián en este semestre en el que lleva 8 goles en un torneo en el que está en proceso de adaptación y pese a alternar distintas posiciones a la falta de Henry Martin y Cabecita Rodríguez por lesiones en distintas fechas. Así mismo, se sustentan en la gran realidad que es Julián desde hace tres años, principalmente en el año del bicampeonato del Atlas.


Los que están en contra se basan en el material mexicano, ya que en el ataque México cuenta con distintos jugadores en un gran nivel luego de un periodo gris a la ofensiva: Orbelín es figura en Grecia, Lozano igual en Holanda, Giménez, Henry y Jiménez aseguran una buena elección del centro delantero, mientras que Huerta, Antuna, Cortizo y algunos más se suman a la lista de competidores directos de Julián. Además, existen los puristas que defienden la obligación del equipo mexicano de jugar sus cartas con jugadores nacidos en el país.


Si avalamos a Julián como jugador mexicano, sus estadísticas hacen indiscutible su convocatoria. Sin ser un centro delantero, Julián lleva varios torneos consecutivos compitiendo como uno de los mejores goleadores y asistidores del campeonato.


Julián es un jugador multifuncional, puede jugar como centro delantero, en cualquiera de los extremos o detrás del nueve, pero es justo detrás del nueve, en una función libre y ligeramente tirado por el interior izquierdo, donde Julián más brilló en mancuerna con Julio Furch en Atlas y su sistema de tres centrales, dos carrileros, tres medios y dos puntas. Una situación que pudiera ser adversa para fines tácticos, Lozano nunca juega un sistema de dos puntas, y por el centro hay una suficiente competencia entre Raúl, Santi y Henry, por lo tanto, lo más probable es que Quiñones vaya para ser habilitado como extremo izquierdo. En esa fórmula, Lozano pasaría a jugar a perfil natural para alinear a Quiñones en el otro extremo con un centro delantero, con Huerta en la izquierda y Antuna en la derecha como relevos. Ahí es donde Julián puede tener lugar, a la baja de juego por parte de Jesús Corona y de Alexis Vega, Quiñones y Huerta serían la nueva fórmula en el extremo izquierdo.


Julián llegó de 17 años a México siendo parte de un scouting por parte de los Tigres. Su debut profesional fue durante un préstamo en Venados de Mérida en el 2016, mientras que su debut en Primera División fue en Lobos BUAP en el torneo en el que el equipo de Puebla ascendió a la máxima categoría. Es decir, que Julián no sabe lo que es ser profesional en ningún otro país que en el nuestro, por lo tanto, tiene muchos más méritos que muchos otros jugadores previamente naturalizados, Quiñones conoce la primera y la segunda categoría de nuestro país mejor que muchos jugadores nacidos y debutados en México. Julián es un activo del fútbol mexicano, sin lugar a dudas.


Julián Quiñones es hoy por hoy uno de los mejores atacantes mexicanos del último lustro. Viniendo de dos ciclos con pobre aporte ofensivo, su histórica convocatoria como el primer jugador de raza negra en defender la selección mexicana, su fuerza, su resistencia y su habilidad son un bálsamo para una posición en la que México ha presumido tener cantidad de jugadores, pero muy poca calidad.


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