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Cuba enfrenta una crisis energética total en medio de tensiones con Estados Unidos

  • Foto del escritor: La Noticia al Punto
    La Noticia al Punto
  • hace 20 horas
  • 4 Min. de lectura

La Habana. Cuba atraviesa una de las peores crisis energéticas de las últimas décadas después de que el Gobierno reconociera públicamente que el país se quedó sin reservas de diésel y fuelóleo para operar sus centrales eléctricas. La situación ha provocado apagones masivos, protestas esporádicas y un deterioro acelerado de las condiciones de vida en la isla, mientras La Habana acusa a Estados Unidos de imponer un “bloqueo energético” que limita severamente el acceso al combustible.

El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, admitió durante una conferencia de prensa que la nación caribeña enfrenta un escenario crítico. “Hoy estamos sin reservas de combustible, sin ninguna reserva. No queda absolutamente nada”, declaró el funcionario, al describir la magnitud de la emergencia que afecta a más de 10 millones de habitantes.

Un sistema eléctrico al límite

La escasez de combustible ha dejado al sistema eléctrico cubano operando en condiciones extremas. Aunque el Gobierno mantiene parte del suministro mediante producción nacional y proyectos de energía solar, las autoridades reconocen que la infraestructura energética apenas puede sostenerse.

El sindicato eléctrico estatal informó que actualmente solo se cubre alrededor de un tercio de la demanda nacional de electricidad. Como consecuencia, amplias zonas del país permanecen a oscuras durante largas horas, incluida parte de La Habana y ciudades del interior.

En redes sociales comenzaron a circular videos y reportes de protestas aisladas en barrios de la capital cubana. Habitantes golpearon ollas y sartenes en señal de inconformidad, mientras en algunos sectores se reportó la quema de objetos en calles sin iluminación.

Las manifestaciones públicas son poco frecuentes en Cuba debido al fuerte control estatal y a las restricciones sobre la disidencia política. Sin embargo, el creciente deterioro económico y energético ha incrementado los episodios de descontento social. En marzo pasado, manifestantes atacaron una oficina local del Partido Comunista en el centro de la isla y le prendieron fuego, según reportes locales.

El impacto del bloqueo energético

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, responsabilizó directamente a Estados Unidos y a la administración del expresidente Donald Trump por el agravamiento de la crisis.

“Este dramático agravamiento tiene una única causa: el genocida bloqueo energético al que Estados Unidos somete a nuestro país”, escribió Díaz-Canel en la red social X, donde también denunció amenazas de aranceles contra cualquier nación que suministre combustible a la isla.

De acuerdo con autoridades cubanas, Washington ha reducido prácticamente a cero las importaciones de combustible desde enero. Un único petrolero ruso logró arribar a Cuba a finales de marzo con aproximadamente 730 mil barriles de petróleo, carga que permitió disminuir temporalmente los apagones. Sin embargo, el combustible se agotó a principios de abril.

Otro barco ruso, identificado como Universal, permanece detenido frente a las Bermudas desde hace más de tres semanas, según datos de la firma de monitoreo marítimo Vortexa Ltd., sin completar el suministro previsto hacia la isla.

Presión internacional y aislamiento

La crisis se profundizó tras el endurecimiento de las sanciones estadounidenses contra los aliados energéticos de Cuba, particularmente Venezuela. La Habana acusa a Washington de intimidar a gobiernos y empresas mediante posibles sanciones comerciales y arancelarias para impedir el envío de petróleo.

Documentos portuarios revisados por medios internacionales indican que actualmente no existen cargamentos programados de crudo mexicano o venezolano rumbo a Cuba en el corto plazo.

Por su parte, el Gobierno estadounidense sostiene que la crisis económica cubana es resultado de décadas de mala gestión, corrupción y falta de reformas estructurales. Funcionarios en Washington han reiterado que el sistema político cubano representa el principal obstáculo para la recuperación económica del país.

Ayuda humanitaria bajo tensión diplomática

En medio del deterioro de la situación, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó recientemente que Cuba estaría ignorando una propuesta de ayuda humanitaria valorada en 100 millones de dólares para enfrentar la crisis.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, confirmó posteriormente que la oferta fue recibida formalmente y aseguró que el Gobierno está dispuesto a analizarla.

“Esperamos que esté libre de condiciones políticas y de intentos de sacar provecho de las necesidades y el sufrimiento de una nación que se encuentra sitiada”, señaló Rodríguez en una publicación oficial.

Aunque ambas naciones mantienen contactos diplomáticos limitados, las concesiones han sido mínimas. Estados Unidos permitió recientemente que pequeños empresarios privados cubanos importen combustible para actividades específicas, pero las autoridades cubanas consideran insuficiente la medida debido a la escala de la crisis energética nacional.

Un escenario incierto

La crisis actual representa uno de los desafíos más severos para el Gobierno cubano desde el llamado “Período Especial” de la década de 1990, cuando la caída de la Unión Soviética provocó un colapso económico y energético en la isla.

Analistas consideran que la combinación de apagones prolongados, inflación, escasez de alimentos y combustible, así como el aumento del malestar social, podría incrementar la presión interna sobre las autoridades cubanas durante los próximos meses.

Mientras tanto, millones de ciudadanos continúan enfrentando interrupciones eléctricas diarias, servicios limitados y un panorama económico incierto, en una crisis que evidencia la fragilidad del sistema energético cubano y la compleja disputa política entre La Habana y Washington. Por Omar Zarate. Compartir en WhatsApp

 
 
 

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