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  • Foto del escritorLa Noticia al Punto

¿CUÁNTO HAN GANADO LARREA, SLIM, SETVIJE, EL DIABO FERNÁNDEZ GRACIAS A LA PERMISIVIDAD DEL GOBIERNO?



José Luis Camacho Acevedo.



Estoy de acuerdo con muchos analistas que han criticado la forma en que el presidente López Obrador “incautó” los tramos que Ferrosur usufructuaba la línea de conducción de lo que será la línea estratégica de la construcción del tren Tans Ítsmico.


La situación sin duda es polémica.


Pero antes de fusilar a López Obrador quisiera hacerme las siguientes preguntas:


1. ¿Cuántos años lleva Germán Larrea beneficiándose de las concesiones que la han dado diferentes gobiernos mexicanos?

2. ¿Cuánto tiempo ha pasado de que Carlos Slim recibió, prácticamente a precio de ganga?

3. ¿Qué beneficios gubernamentales han convertido al Diablo Fernández en uno de los empresarios líderes de México?

4. Lo mismo pudiéramos preguntar de las fortunas de Lorenzo Sertvije, el Clan Sada de Monterrey, los dueños de fantásticos negocios de la industria de la comunicación como las familias dueñas de El Universal, o la de Milenio y El Reforma, y así hasta el infinito.


Todos esos enriquecimientos han ocurrido en un país como México en el que el 15% de su población concentra más del 80% del PIB nacional.


O sea que México, con más de 120 millones de habitantes, tiene la más alta tasa de extrema pobreza en Latinoamérica debido a la muy injusta distribución de la riqueza que padecemos.

¿Y con esas cifras, ahora por pegarle a López Obrador, acaso tienen razón o están diciendo la verdad, aquellos que se rasgan las vestiduras, fatalista y exageradamente, gritando que ya estamos en plena dictadura?


¿Estuvieron acaso fuera del otorgamiento de esas concesiones personajes como Raúl Salinas de Gortari, Luis Téllez Kunzer, Luis Videgaray, Genaro García Luna, Felipe Calderón o los hijos de Marta Sahagún?


No es tiempo de criticar antes de investigar quienes fueron los beneficiarios del 20% que históricamente han dejado el otorgamiento de ese tipo de concesiones.


Chuparnos el dedo como niños, gritando como loquitos, cuando el país vive una de sus más críticas etapas, es un acto de traición a la patria más grave que el que han cometido no pocos esclarecidos miembros de la 4T.



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