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COVID-19 y empleo, una relación muy frágil en California

Jessica Vargas y su familia emigraron de Michoacán a Ventura, California, hace 11 años. Su esposo Jorge, de quien dependen ella y sus dos hijos, lleva un mes y medio sin trabajar ni recibir ingresos por la paralización económica que ha provocado la pandemia de COVID-19 en Estados Unidos.


“Mi esposo se encarga de preparar el escenario y cableado para bandas musicales, principalmente para una que se llama ‘Industria del Amor’, que primero dejó de trabajar y viajar a otros estados para protegerse y ahora porque los eventos masivos están restringidos, y creo que esa industria será de las más afectadas y las últimas que se recuperarán”, dice Jessica.


En Estados Unidos, más de 26 millones de personas han solicitado el beneficio de desempleo a causa de la pandemia y más de 2.7 millones lo han hecho en California, uno de los estados más afectados en materia de empleo por su tamaño y población, dice a Notimex Monique Limón, asambleísta de los condados de Ventura y Santa Bárbara.


Sin embargo, Jorge no califica para el programa porque no recibe un cheque o un ingreso fijo y comprobable por su trabajo. En este momento, la familia de Jessica está viviendo totalmente de las ayudas para comida que está otorgando el gobierno estatal.


“Tardaron quince días en respondernos. Cuando nos otorgaron la ayuda, nos mandaron 145 dólares. Con eso no puede vivir una familia un mes, pues lo gastamos solo en una ida al supermercado en una despensa para días. Antes era voluntaria en organizaciones que donan comida, por eso tengo algunos contactos que me dicen que tienen fruta o verduras y voy por ellas”, comparte Jessica.


“En general, hemos escuchado que la mayoría de los inmigrantes no estaban preparados para lidiar con las circunstancias creadas por el COVID-19. Muchos hogares de inmigrantes no tienen ahorros para enfrentar un desastre económico y aquellos que pueden haber tenido ya los agotaron”, dice Limón, asambleísta demócrata.


“A los trabajadores inmigrantes siempre les han faltado las protecciones adecuadas. El COVID-19 ha agregado una nueva capa de complejidad a estos problemas. Muchos no tienen una red de seguridad en la que puedan confiar y por lo tanto necesitan trabajar para sobrevivir”, añade la legisladora.


La familia de Jessica está esperando calificar para el programa de estímulo económico por coronavirus destinado a quienes pagan sus impuestos. El programa es parte del paquete masivo de dos billones de dólares del gobierno federal, aprobado a fines de marzo, el paquete de alivio más grande en la historia contemporánea del país.


El apoyo consiste en mil 200 dólares por persona adulta y 500 por cada menor de edad. “Si nos lo dan, tendremos para vivir poco más de un mes, entre renta y comida, pero no más”, advierte Jessica.


Remesas y trabajadores indocumentados

Esta semana, el Banco Mundial estimó una baja de 20 por ciento en los envíos de remesas en el mundo en 2020, rememora Monique Limón. Por su parte, Jessica Vargas menciona que desde hace más de un mes no ha podido ayudar a su familia en Michoacán y que esta situación es la que más le preocupa.


“Si mi esposo no trabaja, no podemos a ayudarle a mi mamá y a mis hermanos. Mi mamá hace el aseo en la presidencia municipal de La Piedad, por lo cual sigue acudiendo. Pero ya tiene 57 años y está en riesgo de contagiarse. Pero si no trabaja, no come”, comparte Jessica.


Además, el preocupante panorama del desempleo se complica aún más para los trabajadores indocumentados en Estados Unidos. “Continúan siendo excluidos de los beneficios de estímulo federal”, menciona la asambleísta Limón.


“Uno de nuestros amigos está casado con una persona que no tiene documentos, entonces ellos, como matrimonio ‘mixto’, no califican para el estímulo económico dirigido a contribuyentes”, relata Jessica.


Debido a que la mujer del matrimonio en cuestión es trabajadora del campo, actividad considerada como esencial desde la orden ejecutiva firmada el 19 de marzo por el gobernador, Gavin Newsom, ha podido continuar trabajando y así es como se mantiene su familia.


“El problema es que si los trabajadores agrícolas, que son los héroes anónimos de esta pandemia, se enferman por el coronavirus, saben que no solo su salud está en peligro, sino también sus finanzas”, advierte Monique Limón.


“Los reportes que escuchamos continúan revelando que los inmigrantes, en particular latinos, tienen más casos de infección por coronavirus”, dice Limón y añade que de los 10 millones de inmigrantes que viven en California, aproximadamente 2.5 millones no cuentan con papeles.


El 15 de abril, el gobernador de California anunció un apoyo económico de 125 millones de dólares destinado a trabajadores indocumentados. El programa, financiado por una asociación entre el gobierno y organizaciones filantrópicas, distribuirá pagos únicos desde 500 dólares por persona hasta mil por hogar.


De acuerdo con Monique Limón, el programa estará disponible a principios de mayo. Sin embargo, estima que solo 150 mil californianos indocumentados recibirán el beneficio, “por lo que creo es un gran paso, pero solo es un comienzo y tenemos que ver otras formas de ayudar”, advierte la representante.


Pequeños negocios y sus empleos, los más dañados por pandemia

Las restricciones a lo largo de todo California para contener la enfermedad COVID-19 han impactado principalmente a los sectores de negocios clasificados como no esenciales. La destrucción del mercado laboral por el coronavirus se expande por todos los estados del país.


De acuerdo con Monique Limón, así como con reportes de prensa local, los sectores más afectados en California son el turismo o alojamiento, el entretenimiento, los restaurantes —más aquellos que no ofrecen comida para llevar— y las peluquerías.


Gary Cushing es director de la Cámara de Comercio de Camarillo, ciudad en Ventura. Representa a 562 negocios de los aproximadamente mil 500 de la ciudad, y principalmente representa a los pequeños. También considera que las principales afectaciones por el brote de coronavirus se registran en negocios no esenciales y pequeños, de venta al por menor.


Cushing relata a Notimex que los hoteleros reportan una ocupación del ocho por ciento, cuando en este tiempo del año solía ser del 85 al 90 por ciento. “En Camarillo también tenemos un outlet que se encuentra completamente cerrado y es un gran generador de empleo y dinero para la ciudad”, agrega.


“Yo mismo tengo un restaurante en Camarillo y tuvimos que dejar ir a 30 de nuestros 45 empleados, y nuestros ingresos han bajado 60 por ciento”, comparte Cushing y menciona que sus ahora extrabajadores son elegibles para el beneficio de desempleo de 600 dólares del gobierno.


“Solo hay unos pocos negocios en Camarillo que ahorita están pagando a sus empleados o tuvieron incluso que contratar más, y son principalmente las tiendas de alimentos, pero casi todos tuvieron que recortar a empleados, incluidas las empresas de manufactura”, menciona Cushing.


Esta semana el Congreso de Estados Unidos aprobó el fondo de 484 millones de dólares a pequeños negocios para sustituir los recursos del Programa de Protección Paycheck, pues éstos se agotaron rápidamente ante la avalancha de las solicitudes por la pandemia.


“La mayoría de los dueños de pequeños negocios con los que he hablado ni siquiera pudieron aplicar al primer fondo debido a lo rápido que se acabó el dinero, en menos de una semana… Este nuevo fondo que se ha aprobado ahora no representa mayor dinero que el anterior, por lo que no sabemos si será suficiente esta vez”, dice el director Cushing.


Además, advierte que habrá negocios que ya no abrirán aun después de la pandemia y el levantamiento de las restricciones, porque se han quedado sin dinero, “a menos que consigan cierto alivio del gobierno”, añade el representante de los comercios.


Cushing estima que la recuperación de la economía local podría tomar hasta seis meses. “Mucha gente aún no querrá salir después de que se levanten las restricciones. Tendrán miedo de contraer el virus y pienso que otro de los principales problemas será sobreponerse a eso”, considera.


Mientras tanto, Cushing menciona que los comerciantes de la ciudad ya se encuentran trabajando en medidas que proponer a sus representantes para proteger a los empleados y clientes del virus en cuanto las restricciones comiencen a relajarse, aunque aún no saben cuándo podrá ocurrir esto.


Esperan que pueda ser pronto, dado que el condado registra menores índices de personas fallecidas que el resto del estado, donde los casos confirmados superaron los 41 mil y hay mil 618 muertes hasta el sábado 25 de abril. La mayoría de contagios y decesos se concentran en Los Ángeles.


En la semana, el estado registró su día con mayor mortalidad desde que inició la pandemia, por lo cual la opinión pública aún ve lejos la reapertura económica en California. Los ciudadanos se sienten en incertidumbre y los comerciantes esperan el pronto alivio gradual del confinamiento.

Con información de NOTIMEX

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