• La Noticia al Punto

Capítulo antepenúltimo

Por J. Adolfo Pons De La Garza 


Ayer nos amanecimos con un nuevo capítulo en la tragicomedia del Estadio León. Ahora, no fue por la propiedad legal del estadio, esa ya lo sabemos y muy claro que, es de Roberto Zermeño. Hoy fue la posesión del inmueble.

El nuevo dueño de la propiedad demandó el desalojo de ésta de los inquilinos que la ocupaban, es decir, el equipo León y Grupo Pachuca. Muy temprano salieron cargadores con los triques antes que se vieran tirados sobre la banqueta trofeos, playeras de la tienda, mobiliario, computadoras y demás cachivaches.

El Grupo Pachuca se apresuró a cargar y desalojar las oficinas, para no verse en la vergonzosa situación que vivió el equipo Curtidores, cuando fue desalojado de la Martinica, y los trofeos y orgullos deportivos, fueron puestos sobre la banqueta hasta que pasaron a recogerlos. Esa fotografía hubiera sido vergonzosa para el súper líder del torneo y el mejor equipo de los últimos 3 años de la liga.

Pero profundizando en el proceso saltan demasiadas preguntas. Ya no son las antiguas sobre el por qué de la extinción del fideicomiso, eso es caso juzgado. Hoy se requiere saber la razón por la que mintió el Presidente Municipal Héctor López Santillana cuando hace unos meses, durante la entrega de la propiedad a Roberto Zermeño, aseguró que el contrato de renta firmado entre el Municipio y el Equipo León, sería respetado hasta su terminación en el 2022.

Hoy más que nunca se requiere de conocer ese contrato de renta y no puede ser excusada su presentación pública en que es “asunto entre particulares” ya que es el Municipio quien lo rentó. ¿Cuánto realmente pagaba de renta el Club León y qué prebendas y canonjías tenía? La respuesta es la razón del actual pleito entre el nuevo dueño y el inquilino.

Es natural que cualquier persona que compre una propiedad vea que la renta recibida por su ocupante, sea acorde al costo de mercado, de lo contrario, le exigirá corresponder a su expectativa y sino desocupar el inmueble. Lo que sucedió en éste caso.

Pero ¿Por qué la mentira y esconder la razón por parte del Municipio? Sigue haciéndolo para pretender tapar la sarta de corruptelas que se hicieron desde la firma del fideicomiso por Jorge Carlos Obregón, la desaparición de éste por los mismos actores que hoy en día están manejando el asunto.

Solo falta por revisar quiénes eran los participantes de antes y los de ahora, Héctor López Santillana entonces en Gobierno del Estado, Felipe de Jesús López Gómez como Secretario del Ayuntamiento en ambos periodos, Diego Sinhué Rodríguez Vallejo como regidor y hoy Gobernador; Esteban Ramírez, director jurídico del municipio en aquel entonces y hoy responsable jurídico en la Secretaría de Gobierno del Estado.

Fue López Gómez, Esteban Ramírez y Jorge Carlos Obregón quienes aceptaron la redacción del fideicomiso sabedores que la propiedad jamás pasaría a ser parte del municipio. Y los dos últimos quienes adelantaron los hechos.

Hoy, no sabemos quién pagó la renta de los meses pasado ni a cuánto ascendió el monto del contrato. Lo que sí sabemos, es que entre los particulares no hay acuerdo y uno pide sea desalojada su propiedad y la justicia le concede la razón. También se sabe que Roberto Zermeño está en la nómina del Estado, que su socio Héctor González recibió beneficios económicos por parte del Estado para un parque industrial en Celaya y que son los dueños del Estadio León.

También se sabe que, para poder “acallar” a la ciudadanía y afición del equipo, Gobierno del Estado compró, por cierto, en una operación por demás obscura y a sobreprecio, un terreno que le fue “vendido” bajo condiciones muy favorecedoras, al Grupo Pachuca para la construcción de un nuevo estadio, que ni siquiera aún la primera piedra se ha puesto y debería estar para cuando terminara el contrato de renta con Roberto Zermeño en el 2022. ¿Jugará en Irapuato, Celaya, Aguascalientes o Pachuca?

Lo que no se puede permitir es que, el gobernador salga con la ocurrencia de querer expropiar el Estadio León en “beneficio público”. Este acto estaría cerrando un maléfico círculo de corrupción y nepotismo, además de un negocio por demás sustancioso para prominentes panistas.

La corrupción que vivimos hoy en día en el León y en Guanajuato, máxime la implicada con el Estadio León; no es otra cosa que, lo que engendró el PAN en sus 30 años de su despótico gobierno. ¿Seguirán pretendiendo cuchilear los sentimientos de la afición para tapar sus actos?


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