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  • La Noticia al Punto

Brasilia cumpleaños 60 de una ciudad de diseño

Del 8 de julio al 22 de agosto de 1975 el entonces presidente de México, Luis Echeverría, hizo una gira a 14 países de África, América y Asia, en lo que él describía como un esfuerzo por unificar al tercer mundo en agendas comunes.


El mandatario por el PRI se hizo acompañar de una comitiva de periodistas, entre quienes se encontraba Ricardo Garibay, uno de los mejores cronistas mexicanos del siglo XX, quien recogió el viaje en un libro publicado el año siguiente por el Excélsior de Julio Scherer García: ‘¡Lo que ve el que vive!’.


En su visita a Brasilia, Garibay dejó testimonio de su desconcierto: se trata de una ciudad artificial, de líneas regulares, perfectamente trazada, diseñada en un despacho de arquitectos y no por el accidente de la acumulación y las eras, como sucede con tantas ciudades antiguas del continente americano, de la Tenochtitlán y el Palenque mexicanos, a la Lima peruana que aprieta desbordes metropolitanos con su trazado colonial.


Ciudades desafiadas por el accidente de la selva y la montaña, como Palenque, en Chiapas, o Medellín, en Antioquia. Ciudades que se desbordan hasta perder cualquier oportunidad de orden, haciendo convivir la toltequidad antigua con la empresa de tenis estadounidense más moderna.


Europa es historia y América, geografía, dicen que opinó la filósofa española María Zambrano, exiliada en otra ciudad de sumas de historias: Morelia, en Michoacán.


Pero el caso de Brasilia es diferente al de sus hermanas latinoamericanas. Brasilia es una de las ciudades capitales de más reciente construcción en el planeta. Lúcio Costa fue su principal urbanista y Oscar Niemeyer su arquitecto.


Inaugurada el 21 de abril de 1960, la Unesco la declaró patrimonio cultural de la humanidad en 1987, la única urbe construida en el siglo XX que ha recibido esa distinción.


En 2011 concurrió al Centro Cultural Universitario Tlatelolco una exposición del fotógrafo Joaquim Paiva, que recorre los colores de la ciudad y su gente: “Fotografías instantáneas: recuerdos de Brasilia”.


“Brasilia rompe cualquier esquema urbano conocido: es una intervención urbanística a gran escala, que combina la funcionalidad de la capital administrativa del país más grande de Latinoamérica con un alto sentido estético”, comentó entonces Alejandro Castellanos, quien era director del Centro de la Imagen.


En Brasilia destaca la planeación urbanística y arquitectónica, una urbe trazada sobre una base en forma de avión que mira al sureste, en un terreno que era en principio árido, hoy revitalizado para albergar los poderes del gobierno federal.


“El 21 de abril de 1960, Brasilia nacía para el mundo y para su gente. Surgía una ciudad con formas bajo formas innovadoras, diferente de todo ya hecho hasta entonces”, recuerda el gobierno de la ciudad desde su sitio web.


“La fecha de su nacimiento no fue coincidencia: marcaba el día de la muerte de Tiradentes, uno de los líderes mineros que defendió la independencia de Brasil en el siglo XVIII. El simbolismo ayudó a fortalecer en Brasilia el ideal de libertad de un pueblo y el coraje de una nación”.


La idea de llevar la capital del país a la región central surgió en el Brasil colonial, para evitar los ataques por mar contra los edificios gubernamentales.


No obstante, las posibilidades del traslado no ganaron fuerza hasta la época imperial. En 1823, José Bonifácio de Andrada e Silva, conocido como el patriarca de la independencia, reforzó el plan y sugirió por primera vez el nombre de Brasilia. No obstante, el proyecto no se concretaría sino hasta siglo y medio después.


Brasilia fue planeada para el trabajo ordenado y eficiente, estima el gobierno de la ciudad, aunque también abre oportunidades para la especulación y el devaneo intelectual.


Hoy, la capital del país es escenario de las tensiones complejas que asaltan al país desde que Jair Bolsonaro asumió la presidencia en enero de 2019, expresión de una herencia de desigualdades que se ha sedimentado durante los siglos, donde conviven el progresismo y el conservadurismo.


De orientación ultraderechista, afín a las fuerzas armadas, nostálgico del pasado dictatorial, Bolsonaro amenaza en Brasilia la división de poderes, como sucedió el domingo 19 de abril, cuando permitió que sus simpatizantes exigieran una intervención militar contra el congreso.


Además, su ascenso al Palacio de Planalto derivó políticamente del proceso de destitución perpetrado en 2016 contra la entonces mandataria Dilma Rousseff, un juicio impulsado por legisladores con acusaciones de corrupción y simpatías con el sector empresarial del país, y que contravino la manifestación de la voluntad popular en las urnas, como estudia el documental ‘Al filo de la democracia’ (2019), de Petra Costa.


Entre la memoria de un país colonizado, el origen de su trazo funcionalista y un futuro tenso, con una clase política y una sociedad gravemente polarizadas, la capital del país más grande de Latinoamérica celebra hoy sus primeros 60 años de existencia.

Con información de NOTIMEX

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