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  • La Noticia al Punto

Arqueología da pistas sobre la transición entre las ciudades capitales de Tenochtitlan y de la Nueva

Hallazgos de ofrendas a la usanza mexica dentro de contextos virreinales dan cuenta de la resistencia indígena a dejar atrás su cosmovisión y sus deidades

En conferencia, el arqueólogo Raúl Barrera, señaló que a 500 años de distancia todavía falta mucho por conocer

Este viernes 13 de agosto, se cumplirán 500 años de uno de los sucesos más significativos para la historia de nuestro país y del mundo: el final de la resistencia de los habitantes de México-Tenochtitlan y de México-Tlatelolco, quienes durante meses habían sufrido el sitio del ejército formado por los hispanos y millares de aliados indígenas.

En conferencia virtual del ciclo “En busca de Tenochtitlan y Tlatelolco”, organizado por El Colegio Nacional y coordinado por el investigador emérito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Eduardo Matos Moctezuma, se expuso cómo fue la transición de la capital tenochca a la temprana metrópoli del México virreinal.

A cargo del arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez, responsable del Programa de Arqueología Urbana (PAU) del INAH, la conferencia versó acerca de cuatro recientes descubrimientos del antiguo Recinto Sagrado de los mexicas: el Juego de Pelota, el Calmécac, el Huei Tzompantli y el Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl; remarcó también cómo la investigación arqueológica devela los pormenores de la transición entre ambos mundos.

Si bien, comentó el investigador, la elección tomada por Hernán Cortés de fundar la nueva ciudad sobre las ruinas de la capital recién conquistada fue una decisión política e ideología, desplantando los nuevos edificios de poder sobre los principales templos tenochcas, la conversión no fue inmediata.

“Se trató de un proceso que requirió años. Los mismos españoles, según hemos encontrado, se vieron en la necesidad de ajustarse a las condiciones, adaptando muchos de los aposentos mexicas para volverlos sus habitaciones”.

Por su parte, los indígenas tardaron años, quizá décadas, en aceptar las condiciones ideológicas y religiosas que les fueron impuestas durante el periodo Virreinal Temprano (1521-1620).

Ejemplos de ello, expuso Barrera, se han encontrado en las excavaciones del Huei Tzompantli, iniciadas en 2015 en un predio de la calle de República de Guatemala, donde los arqueólogos localizaron un piso del periodo Virreinal Temprano, formado por lajas de piedra que, probablemente, procedían de los principales templos de Tenochtitlan.

Asimismo, en el mismo contexto virreinal se halló una ofrenda todavía realizada a la usanza prehispánica, consistente en tres cuchillos de pedernal, “los cuales debieron haber sido colocados por los indígenas que construyeron el inmueble hispano”.

Otro caso destacado, refirió el responsable del PAU –programa del INAH que indaga, protege y difunde los vestigios arqueológicos localizados en el primer cuadro de la actual Ciudad de México– es la localización del Calmécac, la escuela de élite donde los nobles y los sacerdotes mexicas eran formados, descubierto también en un predio ubicado entre las calles de República de Guatemala y Donceles, bajo el edificio del Centro Cultural de España en México.

Dicho sitio arqueológico también mostró huellas de cómo los mexicas tras ser vencidos trataron de conservar su religión. Es el caso de dos esculturas, una del dios del inframundo, Mictlantecuhtli, y otra del señor de la turquesa, Xiuhtecuhtli, encontradas en una estratigrafía virreinal, pero que se ubicaron dentro de un pozo excavado también por los constructores de la primigenia estructura española.

“Nos dimos cuenta fue que ambas representaciones habían sido protegidas para evitar su destrucción, los indígenas excavaron una pequeña fosa para depositarlas intactas y asegurarse de que no fueran halladas por los españoles”.

Tras enfatizar que las exploraciones del PAU están supeditadas a las obras públicas o privadas que se emprenden en el centro de la Ciudad de México, Raúl Barrera concluyó su participación asegurando que todavía falta mucho por conocer de la ciudad de México-Tenochtitlan, así como también de la temprana capital de la Nueva España.


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