¡ALERTA EN LA FRONTERA CON MÉXICO! PENTÁGONO AUTORIZA PROBAR ARMA DE RAYOS DE CALOR CONTRA MIGRANTES


El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos podrá evaluar durante siete meses un sistema militar que provoca una intensa sensación de ardor en la piel y desarrollar tácticas para su posible utilización en operaciones fronterizas.
El Pentágono autorizó al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés) a probar un arma de energía dirigida conocida como Sistema de Denegación Activa (ADS), cuya posible utilización contra grupos de migrantes en la frontera con México ha generado preocupación y cuestionamientos.
De acuerdo con información obtenida por CNN, la autorización quedó establecida en un memorando firmado el mes pasado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth. El documento contempla el préstamo temporal del sistema militar para que el DHS evalúe sus capacidades y desarrolle tácticas, técnicas y procedimientos para su posible uso.
La medida representa un paso inusual en el debate sobre las herramientas tecnológicas que podrían incorporarse a las operaciones migratorias estadounidenses. Aunque todavía no se han especificado los lugares ni las condiciones en las que se realizarían las pruebas, el posible empleo del dispositivo para dispersar concentraciones de personas en la frontera ha vuelto a encender las alertas.
¿Cómo funciona el arma de rayos de calor del Pentágono?
El Sistema de Denegación Activa, conocido como ADS, es una tecnología militar de energía dirigida que emite ondas electromagnéticas mediante un haz invisible. Su funcionamiento está diseñado para generar una sensación de calor intenso en la superficie de la piel, lo que provoca que las personas se alejen del área donde se aplica.
Según las características atribuidas al sistema, el dispositivo puede alcanzar objetivos a una distancia cercana a un kilómetro, aunque su alcance efectivo depende de las condiciones de operación.
El efecto sobre el cuerpo humano suele compararse con la sensación de acercarse demasiado a un horno muy caliente. La exposición provoca un ardor intenso que impulsa de manera instintiva a la persona a retirarse para evitar la molestia.
Información militar estadounidense señala que la sensación de hormigueo y ardor puede persistir durante aproximadamente 10 a 15 minutos después de la exposición. No obstante, que el arma sea clasificada como no letal no significa que esté exenta de riesgos en todas las circunstancias.
¿Podrían utilizar esta tecnología para dispersar migrantes en la frontera?
Uno de los aspectos más delicados de la autorización es la posibilidad de utilizar el sistema para controlar o dispersar grupos numerosos de personas en la frontera entre Estados Unidos y México.
Según el reporte de CNN, funcionarios actuales y antiguos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) señalaron que, durante años, se han discutido internamente posibles aplicaciones de esta tecnología para dispersar multitudes.
También habrían existido conversaciones sobre su eventual utilización durante episodios de disturbios civiles dentro de Estados Unidos, incluso en el contexto de las protestas registradas al final del primer mandato de Donald Trump, tras la muerte de George Floyd en 2020.
Sin embargo, el memorando no precisa dónde se probará el dispositivo, bajo qué circunstancias podría emplearse ni si finalmente será incorporado a las operaciones habituales de control migratorio.
La posibilidad de utilizar un arma desarrollada para aplicaciones militares contra personas migrantes también ha reavivado el debate sobre los límites del uso de la fuerza en tareas de seguridad fronteriza.
Un exfuncionario del Departamento de Seguridad Nacional, familiarizado con las discusiones previas sobre el tema, cuestionó la manera en que podría plantearse su utilización contra la población migrante, al advertir sobre el riesgo de tratar a inmigrantes y ciudadanos como si fueran combatientes enemigos.
Préstamo por siete meses: ¿quién tendrá el control del arma?
El memorando contempla que el DHS reciba temporalmente el sistema ADS durante un periodo de siete meses, a partir de septiembre de 2026.
Uno de los puntos centrales del documento es que el dispositivo no deberá ser operado por personal del Departamento de Guerra, denominación utilizada en el memorando para referirse al ámbito de Defensa estadounidense.
En cambio, la responsabilidad sobre el empleo del sistema, su utilización y el desarrollo de tácticas, técnicas y procedimientos quedará en manos del Departamento de Seguridad Nacional.
Esta distribución de responsabilidades establece que el DHS será el encargado de determinar cómo se evaluará la tecnología y qué procedimientos podrían desarrollarse para su eventual aplicación.
Una vez concluido el préstamo temporal, la dependencia podrá presentar una solicitud adicional para continuar utilizando el dispositivo en operaciones fronterizas, siempre que considere necesario prolongar su disponibilidad.
Por ahora, la autorización no equivale a una confirmación de que el arma será utilizada directamente contra migrantes ni establece que exista ya una fecha para su despliegue operativo.
CBP defiende la evaluación de nuevas tecnologías
Ante las consultas sobre el tema, un portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza sostuvo que la institución mantiene una evaluación constante de nuevas herramientas tecnológicas, especialmente aquellas que pueden mejorar su desempeño operativo y fortalecer sus capacidades institucionales.
No obstante, siguen pendientes detalles fundamentales sobre las pruebas, las medidas de seguridad, los criterios de uso y las circunstancias bajo las cuales podría autorizarse el empleo del sistema.
La decisión del Pentágono abre así un nuevo capítulo en la estrategia fronteriza de Estados Unidos, al permitir que una tecnología militar de energía dirigida sea evaluada por una dependencia responsable de la seguridad nacional y el control migratorio.
Mientras se desarrolla el periodo de préstamo, la principal incógnita será si el dispositivo permanecerá como una herramienta experimental o si terminará incorporándose a las operaciones en la frontera con México, una posibilidad que podría intensificar la discusión sobre el uso de tecnologías de fuerza contra grupos de personas.




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