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  • La Noticia al Punto

Advierte IMSS Guanajuato sobre riesgos de combinar medicamentos con alcohol

· Son adultos mayores de 65 años los más sensibles a los efectos del alcohol

· Pueden causar la cerveza y el vino náuseas, vómitos o enrojecimiento facial


El alcohol tiene sus propios y conocidos peligros para la salud, incluso un consumo moderado puede convertirse en un peligro si se combina con la ingesta de medicamentos, por lo que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Guanajuato advierte sobre los riesgos de llevar a cabo esta práctica.


El alcohol es una sustancia activa como cualquier otra, que ingresa al tubo digestivo, pasa a la sangre y luego se traslada a los diversos sitios en donde generan sus efectos, principalmente en el cerebro. Al cabo de un tiempo se metaboliza en el hígado para después perder su efecto. Los medicamentos realizan el mismo proceso. Al ingerirlos, pasan del tubo digestivo a la sangre y de allí a los sitios en donde tienen su efecto.


“El problema puede presentarse cuando se ingieren en simultáneo y son metabolizados por las mismas enzimas, provocando que tengan un mayor efecto, ya que el alcohol estimula de tal forma las enzimas que el cuerpo genera mayor cantidad, y provoca que algunos medicamentos se metabolicen más rápido. Esta situación ocasiona que ante la dosis habitualmente indicada, el efecto sea menor”, explicó la doctora Atzimba Díaz Lemus, integrante del Equipo de Supervisión del IMSS en Guanajuato.


La población de riesgo está compuesta por las personas mayores de 65 años, debido a que son más sensibles a los efectos del alcohol, y aquellos que toman una medicación crónica que requiere niveles en sangre más estables, como los anticonvulsivantes y los anticoagulantes.


La doctora indicó que es poco predecible qué cantidad de alcohol es la que puede generar un efecto adverso, ya que depende de cada individuo. Algunas bebidas alcohólicas, como la cerveza o el vino, tienen una sustancia llamada tiramina, que al mezclarse con los medicamentos pueden originar náuseas, vómitos o enrojecimiento facial. Por ejemplo, el paracetamol combinado con el alcohol puede aumentar sus efectos tóxicos en el hígado.


También remarcó ciertos medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso, como la benzodiacepinas (alprazolam, diazepam, lorazepam, etc), que causan sueño y relajación. Si son ingeridos junto con alcohol pueden disminuir la capacidad de respuesta, provocando accidentes de tránsito o domésticos.


Hay medicamentos que pueden ser suspendidos transitoriamente, pero otros requieren un nivel estable en sangre, lo que impide su suspensión. A su vez, algunos pueden llegar a interactuar de manera significativa con el alcohol, como el caso de los anticonvulsivantes o los anticoagulantes. Si se suspenden los anticonvulsivantes, la persona puede llegar a tener convulsiones, o bien, al combinarse con alcohol podrían aparecer efectos secundarios. En estos casos se recomienda que la persona no beba o consulte con su médico antes de hacerlo.


Por lo anterior, Díaz Lemus llama a no combinar alcohol y medicamentos y menos cuando el paciente tiene inestabilidad en sus padecimientos de fondo, ya que podría generar un incremento de los niveles en sangre y aumentar la posibilidad de que aparezcan efectos secundarios.


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